Cuando el municipio de Benito Juárez tomó la decisión de modernizar su sistema de alumbrado público en 2023, enfrentaba un problema común en ciudades turísticas latinoamericanas: una red envejecida de luminarias de vapor de sodio que consumía energía de forma desproporcionada, fallaba con frecuencia y dejaba zonas críticas sub-iluminadas en plena temporada alta.
Tres años después, los resultados son contundentes. El censo georreferenciado realizado al inicio del proyecto contabilizó 65,971 puntos de luz distribuidos en avenidas primarias, zona hotelera, vialidades secundarias y colonias residenciales. Hoy, cada uno de esos puntos opera con tecnología LED de alta eficiencia bajo telegestión punto-por-punto.
La reducción del consumo eléctrico medido al cierre del primer año de operación bajo el nuevo sistema fue de 59% respecto a la línea base auditada. Adicionalmente, los niveles de iluminación promedio en vialidades primarias aumentaron 52%, cumpliendo o superando los parámetros mínimos establecidos por la NOM-031-ENER-2012 en cada punto.
Un modelo sin inversión inicial municipal
El proyecto se ejecutó bajo el esquema de Contrato sobre Resultados (CSR), un modelo de ESCO (Energy Service Company) en el que la empresa modernizadora asume la inversión inicial, la instalación y la operación durante un periodo extendido — típicamente entre 10 y 15 años — y recupera la inversión con un porcentaje de los ahorros energéticos comprometidos contractualmente.
"El municipio no destinó un peso de inversión inicial. Eso fue determinante para que el proyecto avanzara sin fricciones con cabildo y con la ciudadanía," señala [Nombre], [cargo] del Ayuntamiento de Benito Juárez. "Los ahorros son medibles mes con mes y se reflejan directamente en la disminución de la factura de CFE."
Lo más sorprendente no fue la reducción del consumo, sino la transformación en la operación: pasamos de reaccionar a quejas ciudadanas a anticipar fallas antes de que ocurran.
— [Nombre], [cargo] del Ayuntamiento de Benito Juárez
Telegestión punto-por-punto como diferenciador
A diferencia de proyectos de modernización LED tradicionales, donde el control se ejerce a nivel circuito (encendido/apagado de zonas completas), el sistema desplegado en Cancún permite gestionar cada luminaria individualmente desde el Sistema OE de Óptima Energía. Cada punto reporta voltaje, corriente y potencia con frecuencia minutal, y puede ser atenuado (dimming) o programado con encendido/apagado astronómico (trimming) según condiciones específicas de cada calle.
Esta capacidad permitió implementar perfiles de operación diferenciados: la zona hotelera mantiene niveles plenos toda la noche por seguridad turística, mientras que vialidades secundarias residenciales operan con dimming del 50% entre las 00:00 y las 05:00, generando un ahorro adicional acumulado del 27% sobre la base ya reducida con LED.
Operación que cierra el ciclo
El reemplazo físico fue solo el primer paso. Hoy, Óptima Energía opera y mantiene la red bajo contrato extendido, con cuadrillas certificadas equipadas con vehículos grúa, conectividad satelital Starlink y cuatro cámaras a bordo para evidencia auditable de cada intervención. La disponibilidad del sistema medida en 2025 fue del 98.7%, superando el compromiso contractual del 98%.
Para [Nombre], [cargo] de Óptima Energía, el caso de Cancún consolida un modelo que la compañía ha replicado progresivamente en Latinoamérica: "Lo más sorprendente no fue la reducción del consumo, sino la transformación en la operación. El municipio pasó de reaccionar a quejas ciudadanas a anticipar fallas antes de que ocurran. Eso es lo que distingue una modernización de una transformación."
La experiencia de Cancún es hoy referencia para otras ciudades costeras de Latinoamérica que enfrentan los mismos desafíos: presupuestos municipales tensionados, infraestructura envejecida y demanda creciente de seguridad ciudadana. El modelo de Contrato sobre Resultados, demostrado a escala en Quintana Roo, podría ser replicado en al menos 30 municipios mexicanos con un perfil similar.